Mayo 12, 2013

CONSTANTINO ROMERO (1947-2013): LA VOZ DEL CINE

El de arriba es sólo uno de los inumerables e inolvidables momentos cinematográficos al que puso voz, para la versión española, una de las mejores voces que ha tenido el doblaje español. Hoy ha fallecido Constantino Romero, a los 65 años. Debutó como locutor de radio y se hizo popular como presentador del mítico concurso “El tiempo es oro”. Pero fue su faceta como actor de doblaje, esa voz en la sombra, el que le daría el mayor prestigio. Su voz nos ha dejado frases de cine que hoy son auténticos clásicos. Hoy, en el día que debemos decirle adiós, vamos a recordarlas.

CLINT EASTWOOD

Clint Eastwood ha sido el actor al que más veces ha prestado su voz. Un actor que ha sido el tipo duro por antonomasia del cine y que imponía con la voz profunda de Romero en su “alégrame el día” y en otras tantas frase de Harry Callahan como el monólogo del Magnum 44.

Pero Romero ya estaba presente incluso antes en la filmografía de Eastwood. En sus peliculas del Oeste. No le pondria voz a la famosa trilogia del dolar de Sergio Leone, pero si a otro clasico de Eastwood: “Dos mulas y una mujer”.

La filmografía de tito Clint y la carrera de doblaje de Constantino van de la mano. Década tras década. Y en los malditos ochenta nos volverían a dejar otro personaje demoledor: el sargento Tom Highway.

Y para los más escépticos que pensaban que lo mejor había quedado atrás. Ambos nos demostrarían, en el ocaso de sus vidas, que todavía les quedaba la fuerza de antaño con ese Harry el Sucio retirado que resultó ser “Gran Torino”.

Pero la labor de Constantino Romero y su tendencia a dejarnos frases inolvidables marcadas por su voz, va mas alla de Clint Eastwood. Personajes y películas que hoy son clásicos intemporales. Ahi va una muestra:

Impresionante, ¿verdad?. Pues llegó a ser incluso el agente 007 en la etapa de Roger Moore y el capitán Kirk en las películas de Star Trek.

Se va una voz inolvidable. El cine ya no será lo mismo sin Constantino Romero. Todos estos momentos inolvidables que has impreso con tu voz es tu legado. Descanse en paz.

Mayo 1, 2013
Inyección de energía

Al  viernes noche llega uno muy justito de fuerzas. Con toda la semana a cuestas los pies se vuelven plomo. En una semana, además, con la tasa de paro por las nubes y con la previsión de que el este percal va para largo… Y en esas estás cuando llega We Are Standard y te llena de energía esa batería que estaba ya en mínimos. Los de Getxo lo tienen claro, música como terapia.

We are Standard presentó al público madrileño en una abarrotada sala Penélope su nuevo trabajo, ‘Day’, un disco muy bien puntuado por publicaciones especializadas y destacado por tener un sonido más depurado que los anteriores  y por su mayor acercamiento al estilo de Manchester.

“No sé qué hacéis que no estáis ya bailando”, gritó Deu Txakartegi, el vocalista, copa en cuanto pisó el escenario de la sala Penélope. “Si él lo dice…”, debió pensar la gente, que no dejó de bailar, brincar, saltar durante cerca de la hora y media que duró el show de los vascos.

Numerosos fueron los gestos -guiños, saludos, sonrisas- que Deu dedicó a un público amigo en un show que tuvo como momentos más potentes aquellos en los que sonaron07:45 (Bring me Back Home), tema recuperado y mejorado de su anterior disco, el single de este ‘Day’, Cant I Count On You, y Only Neon.

Lo dicho, la música como terapia para estos tiempos densos que corren.

Bea Ortiz.

Abril 18, 2013
Efectos secundarios

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El desmanipulador que lo desmanipule, buen desmanipulador será

(Steven Soderbergh, 2013)

Es curioso que, después de asegurar que dejaba el cine, Steven Soderbergh siga haciendo películas como churros (sin ir más lejos estrenó dos largometrajes el año pasado y está a punto de estrenar en la HBO la tv-movie “Behind the Candelabra” con Michael Douglas). Es por un lado. Otra reflexión es la conveniencia de que el realizador filme películas con una hiperactividad preocupante. Porque sin bien Soderbergh siempre ha tenido y siempre tendrá un estilazo a la hora de rodar y dar ritmo a sus films, el resultado final (en sus últimas creaciones) deja frío. “Efectos secundarios” es un ejemplo más.

Lo que tenemos delante, en principio, es una trama bastante tramposa. Y esto es así, porque nos lleva en una dirección para, a mitad de película, dar un giro de 180 grados y cambiar radicalmente el registro. Hacerlo así arruina el efecto “vaya, me la has metido doblada”, que habría funcionado si la resolución del misterio formara parte del último tercio. Pero como nos lo mete a la mitad, nos encontramos con dos películas en una. Después de una presentación y un desarrollo que iba sobre una mujer (Rooney Mara) sumida en una depresión, incapaz de adaptarse a la vida con su marido (Channing Tatum) recién salido de la cárcel, y un psiquiatra (Jude Law) que intenta ayudarla por la vía farmacológica a la vez que progresa en su estatus económico y profesional al entrar a formar parte de un ensayo clínico.

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Tenemos una gran interpretación de Rooney Mara y el planteamiento de cuestiones morales sobre la responsabilidad personal bajo el efecto de los fármacos y, por otro lado, la responsabilidad médica a la hora de recetar estos fármacos.

Ideas interesantes que, como digo, se quedan en nada. Porque una vez planteadas el director decide dar un triple mortal hacia atrás con tirabuzones para entrar de lleno en una historia más propia de una telenovela. Igual es una afirmación exagerada. Dejémoslo en que el tratamiento que ha dado Soderbergh de esta nueva trama es digna de un telefilm culebronero. Más si cabe, teniendo en cuenta que una vez planteado el giro el desenlace es más que evidente y las vueltas de tuerca de guión son de todo menos sorpresivas. Por si alguien estaba distraído en la sala, el realizador nos reserva un montaje final para dejarnos el meollo del asunto bien masticadito.

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En resumen: La sensación es estar viendo un telefilm con ínfulas de largometraje de cine. Con un interesante arranque que parece investigar en la ética de las farmacéuticas y la responsabilidad personal bajo los efectos de los fármacos, deriva en un culebrón que busca constantemente una nueva vuelta de tuerca. Algo tramposo y que, no obstante, no produce el efecto sorpresa. Si bien Soderbergh cumple con soltura en el apartado técnico (planificación, fotografía, montaje) el resultado final, esto es, el contenido, deja indiferente. Sin más. 

Abril 17, 2013

CICLO CORTOMETRAJES DE PIXAR (V)

“El juego de Geri” (Jan Pinkava, 1998)

Tras hacer historia con “Toy Story”, Pixar comenzó a proyectar sus nuevos cortometrajes junto a sus películas. “El juego de Geri” sería el primero de ellos, estrenándose junto con “Bichos” en 1997.

Como suele ser habitual en Pixar, sus cortometrajes tienen un alto componente de experimentación. Con “El juego de Geri” querían alcanzar mayores cotas de realismo en los gestos humanos y en el comportamiento de la ropa. El resultado fue tan asombroso (para la época) que fue ampliamente galardonada. Recibió el Oscar al Mejor cortometraje animado y fue galardonado en varios festivales internacionales.

Hay varias curiosidades en este cortometraje. Al finalizar la partida vemos un plano cenital del tablero en el que falta la caja de las piezas que Geri a tirado (“simplemente se nos olvidó ponerlo ahí”, dice Jan Pinkava). Un fallo intencionado a modo de broma de los realizadores. Además, conforme avanza la historia, la luz cambia para dar la sensación de que la partida dura un día entero.

Geri apareció como actor secundario en “Toy Story 2” interpretando al restaurador que arregla a Buddy.

Abril 16, 2013
To the wonder

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“Te quiero mucho como la trucha al trucho… ahora ya no… ahora te quiero otra vez pero vete… no, quedate… mejor trisquemos por la praderajajajajajajajajajajaaaaaa”

(Terrence Malick, 2013)

Si aborrecisteis “El árbol de la vida” no veáis esta película. Es el mejor aviso a navegantes. Si no te gusta el estilo de Terrence Malick no te va a gustar sus películas. Más si cabe porque en “El árbol de la vida” Malick consolidaba su propuesta cinematográfica hasta el infinito. Una tendencia que continúa en “To the wonder”. Sin embargo, esto no significa que el cineasta haya repetido la fascinante gloria (densa, aburrida en ocasiones, es cierto, pero fascinante) que fue su anterior film y que le valió la Palma de Oro en Cannes. No. La forma sigue estando ahí, pero el fondo se ha desdibujado hasta límites que desafían la paciencia del más acérrimo defensor del director-filósofo-religioso-amante de la naturaleza.

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Porque “El árbol de la vida” era una propuesta arriesgada pero con un trasfondo lleno de contenido y matices que no hay en “To the Wonder”. Al final de la película te quedas con la sensación de no saber qué te ha querido contar Malick (algo que no había sucedido en ninguno de sus anteriores films) más allá de la idea: crisis de amor, tanto en el sentido romántico como en el sentido de fe (amor a Dios).

Se nos presenta a una pareja formada por los actores Ben Affleck y Olga Kurylenko y las dificultades para llevar adelante su amor por las trabas sentimentales de él. Si bien nunca llegamos a saber cuáles son estas trabas y la narración se limita a un “ahora te quiero, ahora no, ahora te quiero, ahora no”. Por otro lado tenemos a Javier Bardem, en un papel casi testimonial, interpretando a un sacerdote en plena crisis de fe.

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No sé cuáles serían las intenciones de Malick en un comienzo (sobre todo teniendo en cuenta que afronta el montaje de sus películas como un elefante en una cacharrería y en este caso hay cinco actores que han desaparecido de la película: Rachel Weisz, Barry Pepper, Amanda Peet, Michael Sheen y Jessica Chastain), pero en el resultado final, la historia de Bardem es un pegote que no encaja en la historia. Aparición igualmente testimonial de Rachel McAdams que, durante unos quince o veinte minutos, hace un papel idéntico al de Olga Kurylenko, para luego desaparecer sin dejar ni rastro.

Entre medias tenemos subtramas que no van a ninguna parte como el trabajo de Affleck como analista medioambiental en una obra que parece afectar a los vec inos de un pequeño pueblecito de la América profunda.

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El estilo de Malick, como decía, está ahí. Y funciona. Un montaje que mezcla diferentes situaciones, con una presencia predominante de la luz, intercalando escenas de la naturaleza (que aquí están difícilmente justificadas) y una voz en off reflexiva. La sensación que transmite es la de un recuerdo, un sueño. Como si estuviéramos en el interior de la mente de uno de los personajes mientras evoca esta historia de amor. Pero, como digo, le falta contenido.

Malick se exagera y en “To the wonder” sus famosos “planos silenciosos” (seguir con la cámara a los actores en silencio) conforman toda la película. La gran beneficiada de la película es Olga Kurylenko. La película es prácticamente un seguimiento suyo por el campo, por lascalles, por las tiendas, por la casa… para su absoluto lucimiento personal. De la misma manera que hizo con Jessica Chastain en “El árbol de la vida”, Malick idealiza Kurylenko y nos cautiva con su belleza.

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El que sale perdiendo es un Ben Affleck que, si bien casi siempre está ahí, lo hace en segundo plano observando bien a Kurylenko bien a McAdams. Y si ya de por sí el actor es bastante limitado, aquí está totalmente inexpresivo.

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En resumen: Malick ha querido expresar con “To the wonder” no una historia de amor, sino la sensación de enamorarse y desenamorarse, las trabas no expresadas que destruyen una relación. Sin embargo, es la película que menos contenido tiene de su filmografía, apenas hay una historia que la apoye. Carente de contenido, Malick se centra en la forma. Y en este sentido, Malick se repite y parece olvidarse que lo que nos cautivó en “La delgada línea roja” y “El árbol de la vida” NO era (exclusivamente) su forma de contarnos una historia, sino la historia en sí misma. Una obra vacía. 

Abril 15, 2013
San Fermín 2013: Los carteles (segunda parte)

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Seguimos nuestro recorrido por los carteles de San Fermín. Uno de estos sera el que finalmente anuncie a los cuatro vientos que el 6 de julio se lanzará el chupinazo y comenzarán nueve días de fiesta sin tregua. Arriba pongo el fotomontaje que surgió automaticamente al verse el cartel nº2 titulado “Santo” (anterior post). Pero sigamos con los cuatro ultimos carteles.

5- “Canan”

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El mapa de Pamplona que nos deja sugerir… ¡No puede ser! ¡En serio! ¡Un toro! ¡Que derroche de originalidad! No lo hemos visto todos y cada uno de los años desde que se hace el concurso de carteles de San Fermín. Allí arriba en pequeñito y subrayado tenemos el recorrido del encierro. Pero tienes que fijarte bien. El año pasado hicieron un cartel cuya idea era básicamente la misma, pero al menos utilizaron los edificios por los que pasa la carrera de los toros superpuestas. Vale, tenia un giro final para formar un cuerno, pero al menos había trabajo detras. Esto es un google maps pasado por photoshop.

6- “Muelle de pinza”

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Ya hemos agotado todas las opciones que daban pañuelos, fajas y botas de vino para hacer la forma del toro, ¿verdad? ¿Por qué no utilizar ahora el muelle de una pinza? En serio, tenemos que dejar de hacer carteles como estos. Ya basta. Saturan.

7- “Naif”

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Un pintura rupestre encontrada en las cuevas de Zugarramurdi. ¿O son un monton de cromosomas vistos por el microscopio? Sí, vale, sencillez y todo eso. Que el minimalismo mola. Pero esto no hay quien lo entienda. No es la primera vez que nos intentan colar un diseño minimalista. Pero a estas alturas de la película no compramos. Para hacer rayajos y soltar unas gotas de pintura ya tenemos las guarderías, gracias…

8- “Ñam”

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Me parece que alguna cadena de restaurantes se está frontando las manos para que salga elegido este cartel.

Para el resto, ver cómo le meten un trasco a un cuadrado rojo y pedir que eso se interprete como un “cómete la fiesta” es hilar muy, muy, muy, muy, muy, muuuuuuyyyyyyyyy fino.

Abril 15, 2013
San Fermín 2013: Los carteles (primera parte)

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Una vez más el Ayuntamiento de Pamplona hace una criba sobre 400 carteles y limita la posibilidad de elección del cartel de San Fermin a ocho pre-seleccionados. Una vez más, los pamploneses se han llevado las manos a la cabeza. “¿Esto es lo mejor que habia?”. Obviamente no. Pero en la capital navarra ya están más que acostumbrados (resignados) a que la imagen oficial que anunciará sus fiestas sea una creación que no convence a nadie y sólo queda rogar porque el elegido sea “el menos malo”. Sinceramente, si quieren una imagen, que capte el sentir de la fiesta y atraiga a su vez el turismo internacional, la foto que abre este post cumple con su cometido más que los ocho carteles que podrán votar los pamploneses y pamplonesas.

Siguiendo el patrón de otros año, el jurado ha elegido entre una variedad de estilos. Vamos a verlos:

1- “Locos por la fiesta”

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La idea no es mala. Ya es una constante utilizar la imagen del toro para anunciar la fiesta (como si fuera lo único que define los Sanfermines). Pero al menos este cartel ha tirado de originalidad y ha usado una imagen de Rorschach que nos sugiera el encierro. Todos vemos la imagen del toro, por lo tanto, todos estamos locos porque llegue el 6 de julio de una maldita vez. Sin embargo, parece demasiado simple y traido por los pelos como para utilizarlo como un cartel anunciador. Quizá una camiseta… Más si cabe porque me consta que hay gente a la que le cuesta ver algo en el cartel e incluso les sugiere antes otra imagen que la del toro del encierro (un utero, sin ir mas lejos).

2- “Santo”

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“Paquirrín les desea felices Sanfermines”. Si no me creen pinche aquí para comprobar que no soy el primero en hacer esa asociación. Sin duda el cartel que hará las delicias del sector más tradicionalista de Pamplona, los de procesión y jota al santo. Un motivo que se repite en el concurso cada año. Pero, sinceramente, alguien se siente atraído por este cartel con un San Fermín de buen comer mirando hierático a sabe Diós donde. Es inquietante. Da miedo. No mola. ¿Dónde está la alegría de la fiesta en este cartel? Es tan solemne que asusta. Tiene algo de Botero… pero no, en serio, no. Cualquier turista que vea este cartel se lo pensará dos veces antes de venir a Pamplona.

3- “Momentos de San Fermín”

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¿Qué es esto? En serio. ¿Qué mierdas es esto? ¿Alguien piensa de verdad que ESTO se puede poner en un cartel? Esta claro (o al menos quiero creerlo), que el autor de este cartel ha ido directamente a tomar el pelo al jurado. Y lo ha conseguido… Se la ha metido doblada. Esto NO puede ser un cartel de San Fermín. Alguién está en su casa, sentado en su sofá, acariciando a su gato y riendose maliciosamente.

Pero seamos algo conciliadores. Al igual que el cartel del año pasado de “I love SF”, si bien esta cosa no vale para cartel, sí que puede sacar sus dineros como camiseta. Porque seguro que entre borrachos y guiris confusos, alguien se pone esta moñada. ¿¿¿Pero cartel???¡¡¡Seamos serios!!!

4- “Check-in”

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Nuestra apuesta personal. Sinceramente es el que mejor funciona. Es algo distinto a lo mas tradicional (punto para los locales) y es llamativo y sugerente tambien para los turistas (punto internacional). Es sencillo pero atractivo y directo: “ven a San Fermin”. Un ticket asi sugiere un viaje. Un viaje sugiere vacaciones. Sugiere una aventura. Dejalo todo, subete a un tran y vente a Pamplona. Una imagen sencilla, comprensible para todos, tanto autoctonos como foraneos, que nos invita a la fiesta. Todas las connotaciones positivas que tiene una escapada. Y huyendo de los temas trillados como el toro, el santo, el pañuelico o la faja. Eficaz y sugerente.

Febrero 25, 2013
Ganadores de los Oscars 2013

Mejor Pelicula: Argo

Mejor Director: Ang Lee (“La vida de Pi”)

Mejor guion original:Django desencadenado”

Mejor guion adaptado:Argo

Mejor Actor: Daniel Day Lewis (“Lincoln”)

Mejor Actriz: Jennifer Lawrence (“El lado bueno de las cosas”)

Mejor Actor de Reparto: Christoph Waltz (“Django Desencadenado”)

Mejor Actriz de Reparto: Anne Hathaway (“Los Miserables”)

Mejor Pelicula de habla no inglesa:Amor” (Michel Haneke)

Mejor Película de Animación:Brave

Mejor cortometraje de animación: “Paperman”

Mejor Documental: “Searching for Sugar Man”

Mejor fotografia: “La vida de Pi” (Claudio Miranda)

Mejor banda sonora: “La vida de Pi” (Mychael Danna)

Mejor cancion: “Skyfall”

Mejores efectos visuales: “La vida de Pi”

Mejor vestuario: “Ana Karenina”

Mejor maquillaje: “Los Miserables”

Mejor cortometraje: “Curfew”

Mejor cortometraje documental: “Inocente”

Mejor mezcla de sonido: “Los Miserables”

Mejor montaje de sonido:La noche más oscura” y “Skyfall

Mejor Montaje: “Argo”

Mejor dirección artísitica: “Lincoln”

Febrero 24, 2013
Lincoln

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Clase de historia by Daniel Day Lewis

(Steven Spielberg, 2012)

Con “Lincoln” pasa algo parecido a “La dama de hierro”: la gran baza de la película es su actor principal completamente mimetizado en su personaje. El problema que tenía el film de Meryl Streep es que su historia era irrelevante. En este caso no es así, pero la historia no tiene la fuerza suficiente y es el vehículo para el lucimiento personal de Daniel Day Lewis, auténtico centro de la función (protagonista de casi el 100% del metraje).

En vez de ser el típico biopic que te cuenta la vida entera de su protagonista, desde su infancia hasta la muerte, “Lincoln” ha apostado por un momento concreto en la vida del presidente más famoso de los Estados Unidos: la votación de la enmienda por la que se abolía la esclavitud y todas las artimañas llevadas a cabo por Lincoln y su entorno para conseguir la mayoría de votos necesario. Una tarea nada fácil, teniendo en cuenta que ni en su propio partido estaban convencidos que se debiera acabar con la esclavitud.

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Así que tenemos una especie de thriller político en la que se van arañando los votos, comprando las lealtades o recurriendo a la extorsión. En este aspecto a la película le falta el dinamismo necesario para un thriller y que habría sido de agradecer. Otro aspecto en contra es para aquellos espectadores que no conocen al detalle el periodo histórico que se cuenta. Básicamente es difícil seguir al principio las razones por las que unos quieren abolir la esclavitud antes de que termine la guerra y otros prefieren esperar a tiempos de paz. A lo que no ayudan la gran cantidad de escenas de diálogos, hablando precisamente de este aspecto, y le dan a la película cierta densidad cargante. En este sentido, da mas la impresion de que te estan dando una clase de historia que contandote una pelicula.

Al centrarse en un periodo concreto de la historia de Lincoln, hay subtramas que están metidas con calzador y, francamente, estorban (la del hijo que se quiere meter en el ejército).

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Pero como decía, en las interpretaciones está el meollo del asunto. Daniel Day Lewis vuelve a tirar de casta y encarna a Lincoln de forma pasmosa. Da a Lincoln de un carácter sosegado pero irascible en ocasiones, afable, inteligente y, también, pícaro. Este actor tiene la capacidad de regalar interpretaciones gloriosas y que parezca fácil. No le hace ascos Sally Field como la sufrida y depresiva esposa del presidente. Y entonces sale a la palestra es Tommy Lee Jones y se come a todos cuando él esta en escena. Un personaje iracundo, arisco e implacable con unos valores inamovibles.

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En resumen: Steven Spielberg, ayudado por un equipo curtido en mil batallas, recrea de forma impresionante la época que esta narrando. Y a ello le ayudan un plantel de actores gloriosos con Daniel Day Lewis a la cabeza. Pero a la historia le falta acción y se hace algo farragosa entre tanta conversación política.

Febrero 24, 2013
La vida de Pi

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Encontré a Diós en medio del océano

(Ang Lee, 2012)

Una vez más ha tenido que venir Ang Lee para demostrar cómo se hacen las cosas. “La vida de Pi” es una aventura dramática, espiritual pero, sobre todo, visual. No es perfecta, todo hay que decirlo. La historia puede llegar a hacerse algo pesada al no ver una evolución clara de la historia sino un “ir pasando cosas” (algo así como sucedía en “Náufrago” de Zemeckis que, aún así, es una película maravillosa).

La película es tremendamente fiel tanto en el tono como en la historia a la novela de Yann Martel. Una história fantástica, casi una fábula sobre la supervivencia, que tiene más fondo de lo que parece. “La vida de Pi” es una de esas películas que requiere verse dos veces para captar todos los matices que están sembrados en su narración.

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Su comienzo es muy al estilo “Amelie”, presentando a nuestro protagonista, un ingenuo, afable, encantador, inocente, chaval llamado Pi. Un derroche de bondad y amor a la naturaleza que es incapaz de entender por qué la gente se escandaliza cuando decide ser hindú, cristiano y musulmán a la vez. Lo que para los demás es una contradicción para él es una manera natural de amar a Dios.

Y aquí entramos en la parte que menos gustará a parte de la audiencia. Su marcado mensaje religioso. El protagonista es un devoto creyente. Ve a Diós en todas las cosas, sobre todo en la Naturaleza. Y la historia de su naufragio se concibe como una manera de entender la religión y la concepción de Diós (ahí están todos los matices que comentaba antes). El mensaje es claro: no podemos tomarnos el mensaje al pie de la letra; es una manera de ayudarnos a vivir.  Que la gente no se asuste, “La vida de Pi” (ni la novela ni la película) es un panfleto religioso. De hecho, es un alegato por la tolerancia, sea cual sea tu creencia o si no tienes ninguna fe religiosa. Pi recurre a tres religiones porque cada una de ellas le enseña algo diferente y juntas le llevan a sentir la vida con más intensidad.

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Su larguísimo segundo acto es el naufragio a bordo de un bote salvavidas en compañía de un tigre de Bengala llamado Richard Parker. Lo que comienza como una pesadilla y un reto para mantenerse vivo sin acabar devorado por un animal, se convierte, poco a poco, en una relación de dependencia mutua. Pi se aferra a Richard Parker, una figura salvaje e instintiva, para sobrevivir en mitad del oceano. Igual que en la novela, este proceso se nos cuenta capítulo a capítulo, detalle a detalle, y se acaba haciendo lento y cansino. Aunque no se puede negar que incluye grandes momentos de tensión, otros de comedia y otros de una emotividad conmovedora (Ang Lee a los mandos, señores).

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El punto fuerte, la piedra angular, lo que convierte “La vida de Pi” en un espectáculo impresionante, es su apartado visual. No sólo en el uso de unos colores de una intensidad pasmosa, una fotografía trabajadísima haciendo uso de los reflejos del agua, de la luz, la oscuridad y los brillos. Es el uso del 3D lo que marca la diferencia. “La vida de Pi” es, quizás, la única película que realmente merece la pena ver con esas malditas gafas. Ha tenido que venir un director como Ang Lee para demostrar que el nuevo formato realmente puede aportar algo a una historia, darle un valor añadido. Sin duda, es la película que mejor uso hace del formato 3D (ahora retroceder la líneas, leed la parte de “reflejos del agua” y imaginadlo en 3D… ¡Exacto! ¡A-LU-CI-NAN-TE!).

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A esto hay que sumar secuencias poderosísimas marca Ang Lee, destacando la tormenta y hundimiento del buque que hace naufragar a nuestro protagonista. Una gran secuencia, con un uso portentoso del sonido, la cámara nadando a nuestro lado… Nos introduce de lleno en la acción.

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Y, todavía hay que sumar un AWESOME más al apartado visual. Y ahí la estrella va para el departamento de CGI que ha diseñado unos animales hiperrealistas fruto de un trabajo de observación y digitalización complicadísimo. Es difícil identificar cuándo es la imagen real de un tigre y cuándo es su versión CGI.

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En resumen: Ante todo un experiencia visual IMPRESIONANTE. Fundamental verla en 3D. Después, y según los ánimos y sensibilidades de cada uno, encontrará una historia fascinante en ocasiones, aburrida en otros, y emotiva. Si no te da repelús el marcado mensaje religioso, “La vida de Pi” es una gran película, una gran aventura, con más fondo del que se percibe a primera vista.

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